REMESAS DEL EXTERIOR, UNA SALVACIÓN

Las remesas familiares representan casi una cuarta parte de la riqueza de El Salvador y de Honduras. Anualmente ponen en circulación unos 440 mil millones de dólares hacia los países en desarrollo equivalente al PIB de Suecia, o casi el triple del de Ecuador. Y por si fuera poco, mantienen a 750 millones de personas fuera de la pobreza.

Estos datos son suficientes para mostrar la importancia de las remesas en la economía mundial, especialmente para las regiones en desarrollo, las principales receptoras de trasferencias de dinero de trabajadores expatriados.

Pero es justamente su importancia la que provoca ciertas interpretaciones sobre su impacto y utilidad: para unos representan el motor de la economía en países de bajos ingresos, mientras que otros opinan que su naturaleza supone un freno al crecimiento, sostiene un reportaje del diario español El País.

Sólo en América Latina los flujos de remesas alcanzaron los 66 mil millones de dólares en 2014. Según el informe ¨Remesas y Desarrollo. Lecciones desde América Latina¨ y otras publicaciones, estas contribuyen a la reducción de la pobreza y a aumentar la inscripción escolar, entre otros indicadores.

…SI TIENE IMPACTO…

En Nicaragua y Guatemala, las tasas de matrículas escolares en familias que reciben remesas son más altas que en las familias que no las reciben.

También en Nicaragua y Guatemala, los niños entre 1 y 5 años de familias que reciben remesas pesan y miden más, un indicador de buena alimentación y salud.

Por otro lado, estos son los argumentos de quienes consideran que las remesas pueden suponer un freno para ciertas economías: En El Salvador, quienes no reciben remesas tienen una tasa de empleo un 10% mayor de los que sí las reciben.

“Tenemos que distinguir entre el impacto inmediato que tienen las remesas (si las recibo hoy mi ingreso aumenta en el momento y, en conclusión, mi situación va a ser mejor) y, por otro lado cómo las remesas afectan a mi comportamiento futuro. Y es aquí donde las cosas se vuelven más complejas”, explica Humberto López, director del Banco Mundial para Centroamérica.

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