¿TUMARÍN HUELE A MUERTO?

Según Francisco Aguirre Sacasa, ex alto funcionario del Banco Mundial, el proyecto hidroeléctrico Tumarín, para él, ya está muerto por el daño que le habían causado las acusaciones de lavado de dinero y de corrupción en Brasil.

Añadió que la desaparición de Tumarín era buena noticia para Nicaragua porque el proyecto implicaba costos de inversión que eran excesivos y que realizar el proyecto subiría las tarifas eléctricas en el país en lugar de bajarlas, tal como se había prometido.

Se manifestó nuevamente escéptico respecto al proyecto del Canal Interoceánico, insistiendo en que nunca se haría y que sería mejor para Nicaragua dejar de estar creyendo en “castillos en el aire” y más bien dedicarse a tres proyectos que serían mucho más baratos que el canal y transformadores: un proyecto de riego, la Costanera que estimularía el turismo y un proyecto grande y eficiente de generación de energía quemando gas natural o mineral de carbón pero con tecnología moderna que protegía al medio ambiente.

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