SAN FRANCISCO NO CASTIGA

El “Cordonazo de San Francisco”, ese trágico evento que ocurrió un 4 de octubre de 1876, cuando una intensa lluvia provocó un deslave de grandes proporciones que se originó en las proximidades de Ticomo (entre los kilómetros 8 y 9 de la carretera sur) y llegó hasta el Lago Xolotlán, el pueblo lo asocia equivocadamente a un castigo del Santo que la iglesia celebra ese día, pero seguramente fue consecuencia  de los desmanes que provoca la mano del hombre a la naturaleza, reflexiona el secretario ejecutivo de la Mesa Nacional para la gestión de riesgo – Nicaragua Denis Meléndez.

“La población de esa época lo llamó “aluvión” y lo asociaron a la costumbre y fe cristiana católica. De ese año en adelante, la población managüense esperaba cada 4 de octubre para vivir los efectos de una lluvia intensa que fue denominado como el “Cordonazo de San Francisco”.

Esta creencia, aunque lejana, todavía sobrevive particularmente entre las personas con más edad. Se afirma que empezó en el Valle de Ticomo, tomó la dirección hacia Managua y atravesó la ciudad, particularmente en el área occidental, la corriente avanzó hacia el lago. Fue dramático” asegura.

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