IGLESIA CATÓLICA EN CRISIS

Monseñor Jorge SolórzanoMonseñor Jorge Solórzano también admite que la Iglesia Católica local enfrenta crisis porque pese a la dispuesto en el Concilio Vaticano II desde hace 50 años, “los procesos de evangelización muchas veces han quedado incompletos debido a diversos factores, entre ellos, la falta de una comprensión más plena de lo que es la misión” y la falta de “una proyección hacia la vida social, económica, política y cultural, es decir, una auténtica conversión pastoral con impacto transformador”… “En nuestra Diócesis persisten actitudes e inercias pastorales que la mantienen en su auto referencialidad y le impiden ser una Iglesia “en salida” misionera”, reconoce el obispo… Hace un Mea Culpa y señala que enfrentan “la dificultad de asumir la eclesiología del Vaticano II con intentos de volver al pasado; el clericalismo en detrimento de un laicado maduro; la ausencia de autocrítica; moralismos que opacan la proclamación del Evangelio de Jesucristo; la persistencia de una espiritualidad intimista, no comprometida con la dimensión social, económica y política; y una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos ni expresiones”.

… ASÍ SE DIJO…

“Aún no logramos ubicarnos con claridad en el cambio de época, permanecemos como institución anclada en el pasado, poco dialogante con el mundo actual. Esto se refleja en el mantenimiento de ciertas deficiencias pastorales: una pastoral de “eventos” sin proceso, y una pastoral de “conservación”, que se ocupa principalmente de la atención sacramental-devocional y de una catequesis inicial, para niños y adolescentes. Estas actitudes y prácticas pastorales, han dejado como consecuencia un debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica, el cual se manifiesta de diversas maneras: bautizados no convertidos; cristianos sin comunidad; disminución cuantitativa y cualitativa de las comunidades católicas; progresivo abandono de la práctica religiosa, particularmente de los sacramentos; preocupante crecimiento de una espiritualidad individualista; paulatina situación de indiferentismo religioso; significativo abandono de la Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos”. Carta Pastoral, Monseñor Jorge Solórzano, Obispo de Granada.