HABEMUS DIÁLOGO NACIONAL


Tal como se esperaba, la instalación de la mesa del diálogo nacional convocado por los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua reflejó la polarización y el fraccionamiento que vive el país, en medio de un acelerado deterioro de la economía y el crecimiento que ya causa alarma… El gobierno llegó a la mesa del diálogo con el ánimo de escuchar las propuestas de la sociedad civil, empresarios y estudiantes universitarios, aunque había incertidumbre sobre cuál sería el mecanismo que usarían los obispos para crear las mesas de trabajo sectoriales y sí esta misma tarde se instalarían dada la difícil situación de tensión a que ha estado sometida la nación en los últimos 30 días… Se creyó que cada sector tendría algunos minutos para expresarse, instalar oficialmente el diálogo y crear las mesas, pero no ocurrió. Los representantes de la sociedad civil y los universitarios se apoderaron de los micrófonos para hacer reclamos y cuestionamientos directos, incluso hasta pedir la renuncia del Presidente Daniel Ortega, sin que nadie mediara. Exigieron que la Policía Nacional sea concentrada, demanda que hizo el Obispo de Estelí, Monseñor Juan Abelardo Mata en nombre de la CEN y el Presidente Daniel Ortega respondió que esa orden ya la había dado… Los obispos decidieron dar otras 72 horas de tiempo y recibir las propuestas de los diferentes sectores por correo electrónico, para ordenarlas y consensuarlas, dijo el Obispo de Matagalpa, Monseñor Rolando Alvarez, sin que eso ayude a descender la exasperación de los manifestantes y la preocupación de los sectores económicos y productivos por las aceleradas pérdidas en que están incurriendo, sobre todo por los tranques, ante el temor de que las protestas y la violencia incrementen… La delegación gubernamental está lista para recibir y escuchar todas las propuestas de la sociedad civil, empresarios y estudiantes. El propio Presidente Ortega adelantó que ya tendría consensuada una serie de reformas electorales dentro del marco del Memorándum de Entendimiento con la Organización de Estados Americanos (OEA) para ejecutarlas, entre las que comprendería un nuevo poder electoral; y paralelamente una alternativa para oxigenar las finanzas del Instituto Nicaraguense del Seguro Social (INSS), que originaron las protestas el mes pasado, así como la revisión de exoneraciones y exenciones fiscales en todos los sectores, que ha sido demandada por el FMI… El gobierno estaría dispuesto a discutir todas las propuestas electorales dentro del marco de la constitucionalidad y la institucionalidad del país.